• Cochuchi

Selección de los manuscritos “Urtext” y partituras/ediciones que el compositor dejó más acabados

Actualizado: ene 27

A la hora de plantearnos abordar la interpretación de los grandes autores de la música es importantísimo tener en cuenta sobre qué edición, ediciones, trabajos musicológicos o manuscritos nos vamos a basar.

Lo habitual es que los intérpretes no tomen en mucha consideración este relevante aspecto. Así vemos muchas versiones/interpretaciones musicales que pecan de grandes carestías sobre lo que fueron las indicaciones que escribieron los compositores-genios de la música.

Por un lado debido a que muchas ediciones fueron realizadas antiguamente por revisiones algo caprichosas o personalizadas de, se supone, personalidades expertas en dicho compositor, faltas de algún rigor musicológico y que nunca explicaban algo relacionado con las fuentes en las que se basaron sino en ofrecer una exposición concreta y algo individualizada que aportase el sello único del editor y revisor. Nos encontramos así que ediciones famosísimas fueron tergiversadas por los propios revisores, quizás para distinguirse de otras ediciones, en las cuales adulteran cuando menos te lo esperas muchas cosas, o ponen otras sin dar explicación alguna.

Estamos acostumbrados a la siguiente reflexión, dada la proliferación –durante muchos años, e incluso siglos- del siguiente pensamiento: el intérprete tiene que tener la libertad de ofrecer su opinión, que en la mayoría de los casos es “su impronta”, ya que eso hace que muestre más su personalidad (lo que conlleva a que dicha personalidad se monte por encima de lo que escribió el compositor hasta conseguir que se pierda gran parte o muchísimo de la idea genuina del creador, que es la que vale). Normalmente estas versiones suelen ser, por buscarle una explicación (entre muchas), a la primera idea que el instrumentista/revisor llegó directamente y sin más rodeos, esto es, no se preocupó en absoluto de pensar en otra posibilidad, y menos en ser riguroso.

Sobre el “movimiento”, “aire”, o más vulgarmente dicho, la “velocidad” de las obras, todavía hay más controversia si lo comparamos con lo que pueden ser las notas, indicaciones de todo tipo que se encuentren escritas en las partituras o manuscritos. Por poner un ejemplo, el conocido caso de Glenn Gould, quien utilizaba esto como herramienta fundamental para distinguirse de otras versiones, llegando a extremos muy exagerados en algunas de sus versiones en grabaciones. Es entonces sobre este punto que considero uno de los más importantes/relevantes para la exposición final (principalmente una grabación, ya que es en ellas donde perpetuamos no sabemos en qué posibilidad de espacio temporal, que pudiera ser infinito, una visión sólidamente elaborada).

Hoy día además tenemos otro grave problema, las partituras que deambulan por Internet que se ofrecen de manera gratuita, algunas incluso de pago, que no se sabe ni quien las revisó, sino que alguien las copió con algún programa editor de partituras. Normalmente estas gozan de errores tremendos y carencias enormes.

El trabajo de un investigador en bibliotecas de envergadura, requiere de un carnet que otorga la dirección después de recibir una petición en la que se expone un proyecto académico o de difusión profesional y se compromete el investigador a realizar un trabajo científico, que a veces lleva encargar microfilms a manuscritos, y fotocopias ampliadas (como yo he tenido el placer de experimentar). Estos carnets caducan al cabo de un tiempo y entonces es necesario volver a presentar otro proyecto. En algunas otras bibliotecas europeas determinados manuscritos ni los dejan ver pues se los tienen adjudicados a algunas personas que creen considerarlas expertas en ese compositor, y es un gran problema acceder a ellos, con lo que se puede producir una vez más la consabida y tradicional manipulación y reserva de derechos de autor… Un verdadero atraso y parálisis científica.

Hay sin embargo algunas ediciones, a cuenta gotas, de las que sí puede uno poner la mano en el fuego, que es a ciencia cierta que son absolutamente rigurosas y con un criterio de primera línea. Si bien también puede entrar un examinador en alguna conjetura, en algún punto específico. Tenemos en ellas apéndices donde nos aclaran variaciones en sitios concretos de lo que se encuentra en otras fuentes, opiniones, notas, etc.

También en cuanto a la calidad del revisor, su conocimiento específico en el compositor que se trate, su nivel interpretativo, para por ejemplo datos como digitaciones, fraseos, voces, puntuaciones y acentos, opinión final de qué es lo que mejor identifica la idea final del compositor.

Todo ello puede resultar en años y años de trabajo, investigación, experiencia, estudio.

La mayoría de la gente no encontraría apenas diferencia entre ciertos matices que derivan de un enfoque purista a uno que no lo sea, y es porque para percatarse también hace falta tomar en serio la escucha, trabajarlo, estudiarlo, adentrarse en lo que se pretende valorar, de una forma que no sea simplemente el uso para disfrute de un momento placentero, sino de alguien que quiera aprender, informarse, y obtener una opinión más sólida. Estas personas, críticos en el sentido también purista del término, debieran también de tener unos conocimientos previos importantes en lenguaje musical, audición, análisis, bibliografía, historia, conocer las principales versiones, estar siempre reciclándose, etc. En definitiva, no es nada sencillo.

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ENGLISH

Selection of the “Urtext” manuscripts and scores / editions that the composer left most finished

When considering approaching the interpretation of the great authors of music, it is very important to consider what edition, editions, musicological works or manuscripts we are going to base.

Typically, interpreters do not take this relevant aspect into consideration. Thus we see many versions / musical interpretations that sin of great shortages about what were the indications written by the composers-geniuses of music.

On the one hand because many editions were made in the past by somewhat capricious or personalized reviews of, it is assumed, expert personalities in said composer, lacking some musicological rigor and that never explained something related to the sources on which they were based but on offering a concrete and somewhat individualized exhibition that provided the unique seal of the editor and reviewer. We find that famous editions were misrepresented by the reviewers themselves, perhaps to distinguish themselves from other editions, in which they adulterate when you least expect many things, or put others without giving any explanation.

We are accustomed to the following reflection, given the proliferation - for many years, and even centuries - of the following thought: the interpreter must have the freedom to offer his opinion, which in most cases is "his imprint", since that makes him show more his personality (which means that said personality is mounted above what the composer wrote until he loses much or a lot of the genuine idea of ​​the creator, which is what is worth). Normally these versions are usually, for seeking an explanation (among many), the first idea that the instrumentalist / reviewer came directly and without further ado, that is, he did not worry at all about thinking of another possibility, and less in being rigorous .

On the "movement", "air", or more vulgarly said, the "speed" of the works, there is still more controversy if we compare it with what can be the notes, indications of all kinds that are written in the scores or manuscripts To give an example, the well-known case of Glenn Gould, who used this as a fundamental tool to distinguish himself from other versions, reaching extremely exaggerated extremes in some of his versions in recordings. It is then on this point that I consider one of the most important / relevant for the final exhibition (mainly a recording, since it is in them where we perpetuate we do not know in which possibility of temporal space, which could be infinite, a solidly elaborated vision).

Today we also have another serious problem, the scores that roam the Internet that are offered for free, some even paid, which is not known or who reviewed them, but someone copied them with a score editor program. Normally they enjoy tremendous mistakes and huge lacks.

The work of a researcher in large libraries, requires a card that gives the address after receiving a request in which an academic or professional dissemination project is exposed and the researcher undertakes to perform a scientific work, which sometimes It takes to order microfilms to manuscripts, and enlarged photocopies (as I have had the pleasure of experimenting). These cards expire after a while and then it is necessary to resubmit another project. In some other European libraries, certain manuscripts cannot be seen because they have been awarded to some people who believe they are considered experts in that composer, and it is a great problem to access them, which can once again produce the familiar and traditional manipulation and copyright reserve ... A true backwardness and scientific paralysis.

There are, however, some editions, on account of drops, of which one can put his hand in the fire, which is for sure that they are absolutely rigorous and with a first line criterion. While an examiner may also enter some conjecture, at some specific point. We have in them appendices where we clarify variations in specific sites of what is found in other sources, opinions, notes, etc.

Also as for the quality of the reviewer, his specific knowledge in the composer in question, his interpretative level, for example data such as fingerings, phrasing, voices, punctuations and accents, final opinion of what best identifies the final idea of the composer.

All this can result in years and years of work, research, experience, study.

Most people would hardly find a difference between certain nuances that derive from a purist approach to one that is not, and it is because to realize it is also necessary to take listening seriously, work it, study it, delve into what it is intended to value , in a way that is not simply the use to enjoy a pleasant moment, but of someone who wants to learn, learn, and get a stronger opinion. These people, critical in the purist sense of the term, should also have important prior knowledge in musical language, audition, analysis, bibliography, history, knowing the main versions, always being recycled, etc. In short, it is not easy.


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