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Los Locos de Félix Máximo López, una obra acabada

hace 5 días
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Actualizado: hace 4 días

Los Locos de Félix Máximo López, una obra acabada

 

El único manuscrito musical conocido de Los Locos, de Félix Máximo Löpez (1742-1821), en mi opinión, es un borrador autógrafo, no una copia en limpio ni una edición preparada para su circulación. Esta circunstancia debe tenerse presente al valorar su estado. No tendría sentido exigirle la legibilidad, la presentación o las características materiales de las partituras definitivas que conocemos de Félix Máximo López.


Félix Máximo López y su obra Los locos, manuscrito musical del siglo XVIII y patrimonio de la música española.
Retrato evocador de Félix Máximo López (IA) junto al manuscrito de Los locos, una obra escénica cuya partitura autógrafa testimonia un proceso creativo que, pese a sus lagunas, apunta a una composición sustancialmente concluida. Una reivindicación de su valor artístico y de su lugar en la historia de la música española.

 

Pero el hecho de que sea un borrador no significa que la composición esté inacabada. En el propio manuscrito se observa que López tacha o emborrona aquello que no quiere conservar. Esta práctica permite distinguir, al menos en determinados casos, los materiales descartados de la música que permanece en la partitura. Por tanto, la presencia de un proceso de escritura espontáneo y de una presentación poco cuidada no constituye, por sí misma, una prueba de que el compositor abandonara la obra antes de concluirla.

 

Al contrario, mi examen directo del manuscrito, en el marco del trabajo de edición de Los Locos, me lleva a considerar que la composición está muy avanzada y sustancialmente acabada. La escritura es seguida y desenfadada, y resulta compatible con la facilidad improvisadora que caracterizaba a López. No observo razones suficientes para interpretar el conjunto como una obra que hubiera quedado a medio componer.

 

Es cierto que falta parte de la música del último número (una especie de coda final), que he tenido que completar en mi edición. También existe un índice cuya relación con la partitura conservada no es completa: algunas de sus indicaciones no se corresponden exactamente con la música disponible, mientras que numerosos pasajes de esta ni siquiera aparecen en él. Sin embargo, estas circunstancias concretas no permiten concluir que toda la composición estuviera inacabada. El índice pudo ser un apunte de la propia génesis compositiva, anterior a la configuración que finalmente adquirió la obra; también cabe considerar que el índice definitivo no se haya conservado. Cuatro horas de duración aproximada de la obra nos dan una pista de si sería razonable que hubiese más material para una obra escénica.

 

La cuestión, por tanto, no es si el manuscrito constituye una copia definitiva —evidentemente, no lo es—, sino si la música que contiene refleja una composición sustancialmente concluida. Son problemas distintos. Que solo conozcamos el borrador no significa que la obra no llegara a completarse, del mismo modo que la ausencia de una copia en limpio no demuestra que esta nunca existiera.

 

El que aparezca retratado ni más ni menos que por Vicente López, con esta obra en su mano derecha es para mí una clarísima prueba de que la obra está o estuvo acabada, ya que Vicente López retrataba a personalidades de gran altura social española junto a objetos o cosas que los identificara de la manera más concisa, y reflejo de su verdadero talento.

 

A partir de mi trabajo con la partitura, considero que Los Locos está mucho más cerca de una obra terminada que de una composición tildada de “olvidada” (algo que parece dar a entender que no se concluyó, o que se representó y se abandonó, o que no tuvo nivel suficiente para que se llegase a dar a conocer). Es decir, para mí es una obra de ARTE con mayúsculas de principio a fin. Esta valoración no ignora la complejidad que he tenido que resolver editorialmente; teniendo en cuenta la falta de un índice general y de un libreto aparte del texto que figura dentro de la música que informase además acerca del sentido de la obra y su escenificación.


A partir de mi trabajo directo con la partitura, considero que Los Locos es una obra sustancialmente concluida. Aunque el único testimonio musical conocido es un borrador autógrafo, con las dificultades de lectura y las lagunas que ello implica, no encuentro razones suficientes para concluir que Félix Máximo López nunca llegó a completar la composición, en el supuesto caso de que se extendiera aún más de las cuatro horas de duración.

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